PRIMERA COMUNION 2ª Parte. Siempre es emocionante llevar a un principiante a las cotas de la alta montaña, le pone un sabor extra a la ascensión sin dejar de aparecer un dejo de temor.
Cuando niño yo me inicié enn excursiones masivas a cargo de hermanos Lasallistas; nos llevaban en camiones escolares tras unos meses de excursiones menores y súbitamente aparecíamos en los arenales del Popocatpetl, la mayoría caminando y yo al poco tiempo reptando y medio muerto de cansancio además de vomitando.
Nuestros queridos y férreos maestros corrían con la venia del señor y no me cabe duda que gracias a que tenían relación directa con el supremo solo se les desbarranco uno o dos delos cientos y cientos (no bromeo) de “agradecidos” alumnos que las nieves del Popo o el Izta alcanzaron.
Hoy con tristeza veo que las generaciones actuales de religiosos especializados en la educación de la mayoría de las congregaciones han dejado la práctica del montañismo por la computación y un hedonismo que ni siquiera podía ser pensamiento de aquellas generaciones de religiosos que ponían el esfuerzo como vivo ejemplo de superación.
El último “Samurai” de los hermanos La sallistas se llama don Héctor García Zaragoza y a sus 72 años (a los 70 subió el Matterhorn con Laura y un servidor) este domingo que entra subirá (para darse un quemón) el Ajusco dos veces, con ese ejemplo ni para adonde hacerse.
Pero volviendo al tema, conforme ha pasado el tiempo he perdido dedos, amigos y he tenido sustos al por mayor ; no me queda la menor duda de la gran responsabilidad de llevar a una persona a escalar.
Voyvoy….dirán muchos de ustedes, pero el que se quema con leche hasta al Jocoque le sopla. El punto es que salimos temprano de León para desayunar con mi amigo Sergio en Querétaro, se pasó el tiempo como ráfaga de viento y quedó en el aire si nos acompaña el próximo marzo en la caminata al campamento base del Everest. Sin lugar a duda una experiencia inolvidable. Utilizando el
http://aplicaciones4.sct.gob.mx/sibuac_internet/ControllerUI?action=cmdEscogeRuta
Rutas punto a punto de la S.C. y Transportes encontramos el circuito mexiquense como la vía más corta o por lo menos no pasaríamos por el D.F. que en viernes de quincena prometía ser toda una feria.
En Tepeji del río agarramos la desviación y nuestra felicidad súbitamente se convirtió en nubarrón al ser víctimas de la MEGA extorsión a cargo de la policía mexiquense.
Si bien es cierto que la Flais no traía el cinturón en pleno trafico, también es cierto que todos los autos y camionetas que estábamos “secuestrados” en la estación de gas teníamos placas de provincia. Y en una comedia no ensayada al estilo Moliere empezó un acto de la realidad de lo absurdo. Que si el engomado, la verificación, que si mi tía tenía varices, todo lo quise terminar con; llévense la camioneta al corralón denme la multa y se acabó.
Como? el provinciano no se asustó; pues no cabrón porque ya se lo rateros y corruptos que son. No perdí la compostura, aunque Laura y Gabriel no opinan lo mismo y como les comentaba lo más difícil de la excursión en ese momento se dió.
Bad Cop, Good Cop, y la farsa súbitamente cambio; yo me convertí en el malo, intransigente y violento (solo reclamaba mi multa y llevar la camioneta al corralón) y Gabriel después de amarrarme al volante se convirtió en el evangélico salvador que tramitaba el boleto de salida llamado mordida. Tres mil quinientos pesos si queríamos salir del polisecuestro, para ese entonces la gasera en donde nos habían escondido se empezaba a llenar de placas de Jalisco, Michoacán y hasta una de Tamaulipas había por allá.
Pero después de minutos y minutos había quedado en mil quinientos.
La flais en una acción que solo reflejaba que estaba hambrienta y hasta la madre,. se fue con Gabriel para hablar con ellos y en una actuación que se llevó el Emmy de la tarde salimos más de una hora después dando quinientos pesos.
Así es el estado de México, un estado de corrupción, violencia y riesgo.
Pero aún así llegamos a buen tiempo al refugio Altzomoni para comer y preparar el vestido de los novatos para su primera comunión.
No habría traje blanco, ni vela, se había sustituido por underwear y mochila medio llena. Nuestro buen amigo Gabriel no se de donde saco orgulloso una adquisición Chilena de ropa interior que después de ponérsela yo pensé que moriría en la noche por sofocación.
EL resto del equipo llegó con Mauricio al Mando su hijo Mao y el amigo de este recién desempacado de EUA Xavier, Iñigo el vaco y Jordi el elemento de nuestro grupo que por tener la desgracia de vivir en el valle de México también Mauricio lo trajo.
Como suele suceder el día previo, bromas, risas buen humor, sin lugar a dudas un buen ambiente de aclimatación
La noche comenzó y la pesadilla de la altura empezó. El refugio del Altzomoni se encuentra a 3,900 metros de altura. Lo cuál lo hace una altura bastante considerable aún para los que viven en alturas de 2,200 metros y es el inicio del cotidiano mal de altura, enemigo número 1 de los montañistas. En este lugar se encuentran las repetidoras de Televisa, Telmex y el citado refugio de la cenapred (les dejo un link por si quieren ver la foto de la cámara web que ahí tienen)
http://www.cenapred.unam.mx/popo/UltimaImagenVolcanI.html
Nos levantamos a las 2,30 am. Para empezar a caminar del estacionamiento de la Joya a las 4 am. El paso lo marcamos lento pero constante y sin descansos, pero había que reagruparnos así que en cada cambio de ladera de la montaña (llamado portillo) se daba tiempo para tomar agua y los que quisieran mentaran madres a libre albedrío. El esplendoroso amanecer lo pudimos observar rumbo al último portillo (son 4) y justo cuando el esplendido sol apareció nos detuvimos a desayunar en el alberge de los 100 a una altura de 4,750 mts. El grupo se había dividido porque Xavier desafortunadamente padecía síntomas moderados de mal de altura. La ilusión de la cumbre tendría que esperar en el refugio de los 100. Acetazolamida y reposo fue el tratamiento de elección. Mientras Iñigo y Jordi sin decir nada habían salido del refugio y se habían ido. A que lío, es difícil hacer saber que la premisa BASICA en la montaña es el trabajo en equipo, que la cordada es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. Pero bueno, yo me quedaría en medio de todos para ir con Gabriel y esperar la llegada de los de atrás y Laura saldría alcanzar a los de adelante y vigilar a Jordi. La parte más truculenta de la excursión se aparecería pronto, las espinillas y aunque luce como una trepada dominical con un cambio de clima ya la gente empieza a llorar. Afortunadamente contamos con la aprobación de los cielos y tuvimos un clima estupendo. A 5,000 metros nos encontramos a una expedición femenil de universitarias de Colorado que habían salido unas horas antes. De ahí a la cumbre solo queda un largo subibaja por aristas y planicies de hielo como la panza y el último llano helado del pecho. Laura me conoce a la perfección y a pesar de sus sugerencias hacia los punteros de hacer un alto para que llegáramos todos juntos, se quedo esperándonos en la arista del sol y así seguimos a la cumbre Ella, Gabriel y Yo. Mauricio Papá, Mauricio y las norteamericanas llegaron al pecho y no cruzaron la planicie por lo avanzado del tiempo, siempre hay que medir las horas que faltan de regreso. Así en esa media mañana del domingo 30 de Noviembre Iñigo, Jordi, Gabriel y Mauricio Jr. Realizaron su primera comunión con la belleza y altura del Iztaccíhuatl. Una comunicación personal de armonía, satisfacción y paz, que solo aquél que ha llegado a ese lugar puede entender de verdad. Felicidades a los cuatro por esa enjundia, valor y determinación de querer ampliar los horizontes de lo ya logrado. Para Mauricio, Laura y un servidor, siempre será un motivo de alegría poder contribuir aunque sea diciendo por donde va el camino para que otros también disfruten de la energía tan especial que desprende la cumbre de una montaña. Para mi estimado Xavier, lo más importante de ir a las montañas es regresar con bien, ellas no se moverán y siempre estarán ahí para cuando puedas regresar.
Les enviamos un cordial saludo y ojalá alguno de ustedes que lea esto pueda ir con nosotros a realizar su primera comunión, es cuestión de entrenamiento, voluntad y visión.
|