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MAS ALLA DE LA CUMBRE

don rafa y Laura regresando de Ibarra
 
La 1a Subida de Ibarra

Este fin de semana pudimos reencontrarnos con nuestro lugar preferido de entrenamiento, La sierra de Lobos.

Para todos los que viven en León es un cercano paraíso que cada quien disfruta de manera distinta.


Laura y Yo consolidamos nuestra relación de deportistas y humana durante interminables horas de entrenamiento a lo largo de su carretera a través de la bicicleta de ruta o como se conocía en mis tiempos “de carreras”.

Son veinte kilómetros de subida casi continua del principio de la carretera a la “tiendita” de Anita, los cuales hemos recorrido a todas horas del día, madrugada, antes de mediodía, mediodía, tarde y hemos bajado en la  angustiosa oscuridad de la noche, recorriendo sus cuantiosas curvas que tenemos impresas en la memoria.

Ayer subimos a la tiendita después de correr 10 K, tranquilos y disfrutando de una frecuencia cardiaca por abajo del 75 %.

Pero hoy decidimos darnos el gran “regalo” de la vida, nuestro añorado y temido recorrido a Ibarra Ida y Vuelta.

No son muchos kilómetros son 80.

Pero ese regreso de Ibarra tiene 3 perras subidas que nos han hecho añico las piernas durante semanas seguidas.

Y quien sino nuestro mejor compañero en bicicleta que don Rafa, “el quince letras” como se llama su negocio de mecánica de bicicletas en la esquina de la Guatemala y Francia.

Ahí le encanta ir a Laura, a ese pequeño taller sin sillas “Laura, agarre su banquito” dice don Rafa, para unos banquitos tipo bolero y nos pasamos la tarde filosofando de la vida, viendo entrar al chaparrito “todos los Oñate son puñales”…dice por respeto a Laura. Y ahí estamos disfrutando de mazapanes y la agradable compañía de un viejo ciclista que conoce cada árbol de la sierra como su palma misma.

 

Así los tres iniciamos nuestro viaje a Ibarra un poco tarde y ligeramente violentados por la masiva presencia de ciclistas que eventualmente se animan a subir por esa carretera.

 Y es que en León afortunadamente a florecido el ciclismo y los triatletas, pero pocos son los que quieren sufrir el rigor de la subida de la sierra, por lo cual generalmente la carretera esta libre de ciclistas recreativos y pos supuesto Laura y Yo con años y años de subir por ella de una manera absurda, ególatra y divertida, hemos declarado la carretera de León a Ibarra, propiedad nuestra no tenemos intención de escriturarla y como muestra de nuestra “gran bondad” la mantendremos abierta al público en general.

 

La subida la hicimos solos los tres y por ahí de la fosa de asfalto nos rebaso el “Gran Calleja”, así como el gran chaparral, en su BMW 850, un buen amigo y también ciclista que ahora se nos volvió “fresa”.

 

Por la subida del “imán” alcanzamos a un amigo de don Rafa  “el panadero” el cual nos comento, “que paso yo los hacia en el desfile” – hoy fue el desfile en conmemoración de la fundación de la ciudad-.

 

Le comentamos que para nosotros el verdadero festejo era entrenando y no luciendo la banal fama arriba de un carro alegórico. Nuestro objetivo es serio y peligroso, somos profesionales y nuestra vida es el entrenamiento.

 

Pasamos la tiendita y pronto los 20 Km. de bajada a Ibarra hacen sentir una falsa sensación de recuperación.

 

En Ibarra como es costumbre llegamos a “nuestra tiendita” en donde fuimos felicitados por la señora que atiende, esas felicitaciones son de las que más agradecemos, porque es la gente que ve como “nos la partimos” en los entrenamientos.

 

El solecito estaba para disfrutar nuestro “tentenbici” en la placita del pueblo.

 

EL momento del terror llegó y había que regresar a la civilización.

 

Los peor y mejor empezó cuando rodamos por la carretera de regreso.

 

Desde el inicio, declaramos un pacto de no agresión entre los tres (don Rafa Laura y Yo) y pactamos un ascenso sin violencia. Así que pudimos enfrentar las tres grandes subidas solamente con el sufrimiento habitual en la región de cuadriceps y sus alrededores sin la angustia de tener que alcanzarnos y ganarnos entre sí.

 

De bajada nuevamente hacia el automóvil, la flaca casi visita el piso a 50 Km. por hora porque don Rafa en plena bajada se freno para enseñarle un árbol donde un auto se había desbarrancado.

 

En fin, este relato que parece de lo mas banal e informal tendría otro sentido si alguna vez te animas a subir en bici a la sierra de lobos ó si ya de plano quieres encontrar el pleno paraíso en el bajío tendrías que ir y regresar a Ibarra.

 

Mientras tú lo decides, nosotros repetimos la maravilla de entrenamiento el Martes 20, no hay clases por la conmemoración de la fundación de León y nosotros los festejaremos entrenando con un “Ibarraso”.


Lau y don Rafa
Recargando energía en el centro de Ibarra

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