ADIOS
Por Laura González del Castillo A.
Nos obsesionamos con el tiempo cuando éste debería estar a nuestro servicio y no nosotros tratando de detenerlo.
Ha llegado el momento de partir al encuentro de un viento nuevo y me llevo en la mochila el cariño, fortaleza y apoyo de aquellos con los que he tenido la oportunidad de convivir los tres pasados domingos en el Circuito Himalaya.
Me llevo el amor incondicional de mis hijos y mi familia que me dan un remanso de paz y la ilusión de regresar.
Me cuesta un poco de trabajo escribirlo, pero ahora ya me urge emigrar a la montaña que todas las noches y durante los entrenamientos no dejo de pensar.
A todos nos gusta tener esa sensación de pasión, enamoramiento, como aquellos días de secundaria en donde la emoción te mantenía soñando despierta durante el día y en la noche te arrebataba el sueño, buscando tan solo la desaparición del tiempo para tomar su mano y sentirte viva, sabiendo que no quieres nada más en la vida que un abrazo protector y certero.
Ahora, años después estoy perdidamente enamorada de la vida. No hay un segundo que me parezca inútil por doloroso que sea el entrenamiento. No hay una situación negativa que enlute mi espíritu aunque sepa que iremos con una limitante de equipo, hay que luchar y escalar con las armas que tenemos. No hay razón para extrañar la infancia, adolescencia, juventud, momentos o personas porque todo mi pasado se ha sincronizado con el futuro para hacerme este hermoso presente.
Me hierve la vida por subirme al avión y viajar durante dos días para llegar a Katmandú e iniciar el ascenso para el cual he preparado mi vida; no quiero por ende que éste sea un artículo de despedida, por el contrario demos juntos tu y yo la bienvenida a un glorioso futuro de esfuerzo, voluntad, sacrificio y esperanza.
Me gustaría que aprovecharas esa medida de vida que llamamos tiempo para que te unas con nosotros al reto escalando tu propia montaña. Que este 21 de Agosto sea el punto de partida para que inicies junto con nosotros un cambio de actitud, desde la lejanía que supone ser escritora y tu lector, quiero acercame a tu corazón y pedirte de favor que te des cuenta que es momento de enamorarse fervientemente de la vida y tomar tu decisión.
Que tu presencia de ánimo no dependa de un hombre o una mujer, de contar con el cariño de tus hijos o no, de una cintura delgada o un rostro bonito; solo deja que el presente corra por tu piel por cruel que este parezca y busca simplificar tu vida porque esa es en gran medida el secreto de la vida.
“Se escuchan los tambores en el horizonte y los clarines suenan en su entorno, mientras las campanas en la mente anuncian tú resurrección”.
Estoy lista, ha llegado mi tiempo, tengo el alma preparada y solo falta arropar mi cuerpo con las prendas apropiadas; sin decir nada ahora no olvidaré mis crampones y sin mirar atrás escalaré, mas allá de mi voluntad y tenacidad, quiero llegar a la cumbre, no es tiempo para titubear, no tengo nada más que decir o pensar, es tiempo de escalar.
Quiero llegar a la cumbre y regresar; ese sueño con tonos de imposible que en pocos días me llevará a ese deseado pedazo de tierra en donde quiero estar.
Necesito escalar en busca de aquel lugar en donde pueda dormir sin el temor a morir, ascendiendo entre la roca y el hielo para encontrar ese pequeño espacio tan cerca del cielo en la creación.
No me dejes querido amiga o amigo lector, necesito de tu calor para no perderme en el temor, pronto estaré escalando hacia las estrellas en busca de ese torrente de vida y pasión.
Escalemos juntos el próximo mes y medio, afrontemos nuestra propia vida y busquemos la paz convirtiendo nuestros sueños en realidad.
Que Dios los bendiga.
P.D. A partir de ahora, podrás acompañarnos en esta aventura a través de la página:
www.yuricontreras.com
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