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Por Yuri Contreras Cedi
La única explicación del porque no había accidentes en esas “magnas” excursiones al Popocatpetl era que los hermanos La sallistas tienen “vara alta” y protegían con sus rezos a los más de 50 adolescentes que nos perdíamos en las faldas…pero del volcán. Faldas arenosas, en donde los alumnos quedábamos desperdigados en una gran línea de ilusiones y vómito. En ese entonces tenía yo 13 años.
Mi mentor fue el hermano Manuel Cortázar y el ejecutor Mauricio Fierro, que en ese entonces a sus 16 años era una de las estrellas del club “Alta Montaña La Salle”. Gracias a él pude subir por primera vez al cráter del Popo, me ayudó a ponerme los crampones, cargó casi todo el contenido de mi mochila y se fué “pastoreándome” toda la “media naranja” (así se le conoce a la parte media del glaciar, la ruta de las cruces).
Llegamos al labio inferior (así se le nombra a la parte baja del cráter) y después de vomitar (costumbre que sin mucho orgullo he llevado por toda la cordillera del Himalaya y anexas), abracé a Mauricio, le dí las gracias y con lágrimas en los ojos le pregunté; ¿Me presentas a tú hermana?
El puñetazo que me arrimó al brazo, me duele cada vez que me acuerdo y fue su hermana la que treinta años después (una de las mentes más brillantes de la Ibero de León) me hizo una de las preguntas que hasta la fecha y por secula seculorum será complicada resolver; ¿Como le haces para regresar de la montaña y adaptarte al mundo “real”?
¡Seguir las reglas de la cascada de hielo!...esa es la respuesta.
“Hoy llegamos a un collado entre el Pumori y el Lingten, la arista Norte del Everest se nos mostraba clara y brillante. Pero por el lado del Nepal vimos algo que nos dejó frustrados, una gran masa de hielo como de kilómetro y medio de ancho se deja caer en un precipicio sin esperanza. El hielo está muy vertical y terriblemente roto, no veo mucha posibilidad de escalar la parte sur del Everest por este lado del Nepal”. Así describió La cascada de hielo en 1921 George Mallory, una de las más grandes leyendas de la historia del montañismo mundial.
La cascada de hielo es el resultado de un glaciar que cae por un precipicio, una mole de hielo irregular y en constante transformación por los efectos de la gravedad y llega a moverse a instancia de 30 a 100 centímetros por día, dejando hermosas y peligrosas torres de hielo del tamaño de un edificio (llamados serács) y entre estas torres de hielo se abre un entramado de grietas con más de 100 metros de profundidad.
La ruta de ascensión por el lado sur del Everest afronta este peligroso laberinto que inicia a unos cuantos metros del campamento base. Esta ruleta rusa tuvo su primera víctima en 1963 cuando se desprendió un serác y una avalancha mató a Jake Breeitenbach. La última persona en morir en este “melate a la inversa (es decir nunca piensas en morir y de repente sucede que tienes la hora y el minuto en donde las torres de hielo se desploman o se hunden cavando y enterrando en segundos tu historia, tu vida) fue el 6 de Mayo de este año, a dos horas de haber pasado Laura y Yo por la cascada moría Lakpa Nuru los 32 años, un sherpa de la expedición comercial de Asian Trekking.
La primera incursión de Laura en la cascada fue un evento muy desagradable para los dos, que fue motivo de reflexión y explicación posterior. En esos primeros días de Abril la altura y baja de azúcar en sangre afectaron la capacidad de movilidad de Laura, pero ahí no era el momento de dar explicaciones, lo único que puedes hacer es MOVERTE y como se lo explique a ella, “si no puedes caminar, arrástrate, pero vámonos de aquí ya”.
Su molestia quedo ligeramente limada la segunda vez que exitosamente cruzamos este laberinto de hielo y quebranto. La tercera vez que cruzamos nos vimos corriendo y atrapados por una avalancha que se detuvo cientos de metros antes de nosotros, pero que nos dejo temblorosos (y a mi vomitando para no variar) por el resto del descenso.
Ahí comprendió Laura de que se trataba la Cascada de hielo.
- Un lugar hermoso en el que no puedes confiar.
- La velocidad es sinónimo de seguridad
- No siempre el camino más fácil es el más seguro.
- Tienes que tener el conocimiento de las técnicas de auto rescate y rescate de otros.
- La rapidez en la respuesta ante un evento inesperado es clave en el proceso de supervivencia.
- No esperes a que otros suban o se paren para sacarte de un problema.
- Muévete, muévete y por último muévete, el movimiento es vida
Cuando regresamos a un mundo de “comodidad” como nuestra sociedad leonesa, nos aprestamos a dejar ese “yo” combativo, agresivo a un lado, esperando descansar en los valores de justicia, equidad y armonía que nos inculcan desde niños a todos los que vivimos en el mundo “real”. La percepción de un mundo seguro, en donde debe prevalecer la verdad y justicia y lo “que debe ser” nos da un sentimiento de seguridad.
Pero la realidad es otra, nuestra vida en sociedad muchas veces transcurre sobre inagotables kilómetros de cascadas de hielo. Los cerúleos Serács pasan de ser de hielo a gigantes mentiras que nos cuentan con el afán de; vender, embaucar y frecuentemente dar una corta ilusión personal de superioridad.
En el deporte no dejamos de cuestionar a todos aquellos que falsean sus tiempos después de una competencia, cambian las reglas de la competencia en el último momento y presumen de cosas que han hecho a la mitad o de plano ni terminaron.
Juan Ruiz de Alarcón lo escribió sin tener que haber ido al Everest tres veces.
Todos mienten, dice el DR. House en la serie del mismo nombre y hasta un libro con disertaciones filosóficas interesantes se ha escrito al respecto, la cascada de hielo no esta solamente en el Everest, puede aparecer inesperadamente en tu negocio, con tu familia, hasta con los amigos, crees que estas pisando terreno firme y súbitamente te llega una avalancha y mientras ruedas en la desesperanza de un dinero perdido, un esposa que se fue con tu mejor amigo o los años que has desperdiciado en crear una falsa imagen de ti mismo.
Lo único que puedo añadir a las reglas que tenemos al cruzar la cascada de hielo será la más obvia pero la mas complicada se llevar; Sé honesto, ten dignidad y acuérdate que el valor de tú palabra es la única divisa que puedes conservar.
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