Contar, cuento los días que faltan para abordar ese avión que transformará un añejo sueño en realidad, escalar las heladas laderas del enigmático reino del Nepal.
Cuento a mis hijos las cotidianas vivencias que han surgido en estos duros meses de buscar patrocinios, programas de radio y televisión, que en un principio intimidaban y ahora son sal para nuestros personales convivios.
Cuento las horas que mis piernas se mueven con alegre ritmo, disfrutando de la cálida lluvia del bajío.
Cuento con el invisible cinturón de angustia que oprime mi vientre ante los problemas políticos de un extraño lugar de oriente que pueden cambiar mi destino.
Ahora es momento de que les cuente algo que no es cuento.
El domingo pasado inauguramos nuestro sueño compartido en la pista del Parque Metropolitano en lo que denominamos Circuito Himalaya. Mi temor de que nadie se presentara pronto quedo olvidado al ver decenas de personas que con su mochila a cuestas nos esperaban.
Con sorpresa nos encontramos a Alejandro, Director de la COMUDE que también cargaba su mochila a cuestas; había cambiado la tradicional carrera de Chapalita por unirse a un extraño grupo que con su esfuerzo tendría como objetivo darle a su vida un nuevo giro.
Y el espectro se ampliaba desde corredoras expertas como Mónica hasta primerizas como Lula que asistía con hija y marido. Que valioso fue contar con entrañables amigos que sin dudar también se unían al reto y lo más difícil de creer la cantidad de niños que con sus escolares mochilas cargaban la semilla de un sueño y la regaban en cada kilómetro que con esfuerzo recorrían.
Antes de comenzar y mientras Yuri hablaba dando las gracias, ví a una joven esconder su rostro con un sentimiento reprimido; de ella no tengo un recuerdo vano sino una viva realidad, ya que me hizo el honor de entregar una foto suya para en mi mochila guardar y a la cumbre llevar.
Mientras trotaba, las pesas de mi mochila se fueron aligerando gracias a las sonrisas y el sudor de la gente hasta entonces desconocida. En una combinación de dolor y emoción, poco a poco nos fuimos atando con la mágica cuerda de la esperanza.
Algunos no llevaban mochila y se echaron sus hijos a los hombros mostrando un ejercicio de valentía que si no lo hubiera visto no lo creería.
En un momento dado, en el transcurso de la carrera y al término del evento todos podíamos contar con la comprensión de esa centena de nuevos “escaladores” que con sueños en el alma nos uníamos en un acto de ejercicio pleno.
Al final, Yuri sacó una cuerda de escalar, misma que hicimos pasar para que todos la pudieran agarrar y saber que con aún con diferencias y similitudes un equipo pudimos formar para hacer nuestros sueños realidad.
Como dice el poema de Benedetti citado al inicio “que maravilloso es saber que puedo contar contigo y tu conmigo sin la necesidad de conocernos ni siquiera vernos”.
Cuantas veces viviendo en la compañía de tu marido te has sentido “viuda emocional” porque desde hace tiempo no existen sueños compartidos.
Como puede contar tu hijo contigo si tú cuentas los días para que él regrese a la escuela y mientras solo buscas alejarlo de tu mano.
Como puedes contar con tu esposa si ella solo cuenta con que le cambies la camioneta y con tedio te recibe cuando le hablas de tenis, ejercicio o bicicleta. Cuentas solamente como proveedor material, pues aun conviviendo de cerca tus ilusiones duermen en otro cuarto y por ahora se han hecho expertos en hacerse daño.
¿Qué hacer para poder contar nuevamente contigo y tú conmigo?
Vivir con compromiso, compartiendo la pasión por la vida que hayas elegido.
Llega hasta el fondo del problema y acepta sin razonamientos falaces tu responsabilidad, solo así lograrás vivir con honestidad.
Demuestra, no solo hables, no reacciones ante la comezón con el simple hecho de rascarte.
Un día de arrebato y buenos propósitos no te hacen una mujer u hombre nuevo, necesitas forjar la disciplina de poder contar contigo para poder crear nuevos caminos.
Nunca es tarde, todos los días hay un nuevo sol que alumbra nuestros caminos en espera de un personal compromiso.
Hoy domingo te invito a que hagas ejercicio, yo patinaré por la ruta recreativa llenándome con la energía de aquellos niños, jóvenes y adultos que han decidido poder contar contigo y conmigo.