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"GENERACCION 14"

MAS ALLA DE LA CUMBRE

                                                        El Fuhrer

 

Cuando debo estar recostado y descansando, los minutos se hacen largos para empezar a escalar la montaña con que he soñado. La oscuridad rodea mi cuerpo, pero la mochila que carga mi alma y pensamiento resplandece bajo el valiente acero de mi hacha para hielo. El ruido del hielo que se quiebra bajo nuestros cuerpos, es la madera que aviva el fuego interno manteniendo la incertidumbre a pesar de las temperaturas bajo cero.

 

Escalando entre aristas y precipicios, el amor de mis hijos me afianza a la mágica roca que conduce a la cumbre, efímero pedazo de roca y hielo, mero accidente de la fuerza de voluntad y sueños.

 

 Este es el sentir de escalar en los Alpes. Envueltos en una atmósfera de glamour alpino, la adrenalina se esparce por las calles de Zuermatt, como enfermedad infecciosa, las peregrinaciones de escaladores internacionales se las apañan para que quepan sus egos.

 

Llegamos a este profundo y vivo rincón europeo en busca de escalar la celebrísima pirámide rocosa, símbolo maestro de la montaña: el Matterhorn. Calendarios, posters, juegos en Disneylandia, películas, todos han visto el Cervino (nombre en italiano de Matterhorn), factores que impulsan el deseo vehemente del montañista de corazón de por lo menos pisar su cima una vez en la vida.

 

Pero no son pocos los que al ver de cerca los dientes de esta pirámide rocosa cambian súbitamente de idea. Y no es para menos, la dramática historia de esta montaña inicia con su primera ascensión el 14 de julio de 1865, donde murieron cuatro de los siete que llegaron a la cima. Han corrido los años y han desfilado notorios éxitos y fracasos, todos aderezados con una no despreciable cifra de 500 decesos y por lo menos uno que me consta es mexicano.

 

 Con historia en mano queda claro que el alpinismo es poco seguro, es un juego de supervivencia, morir o tener un accidente significa que has perdido, así que hemos acudido a nuestra cita con el destino con un buen nivel de conciencia de que el primer objetivo es regresar vivo. Con esto en mente iniciamos nuestro proceso de aclimatación física y técnica, ascendiendo a la montaña conocida como Pollux, de 4 mil 091 metros, que junto con otra montaña parecida el castor, reviven los míticos gemelos griegos.

 

Localizados entre la espléndida cordillera de los Alpes centrales, esta hermosa montaña es un entrenamiento ideal de lo que en el Cervino se puede encontrar. Así se abrió paso nuestra jornada con una disímbola cordada, El Fuhrer milland, esloveno corrido sin aceite que marcaba un paso infernal, sinodal emblemático de la unión internacional de guías de montaña. Seguía en la tensa cuerda el hermano lasallista Héctor García Zaragoza, vocero oficial ante la corte celestial.

 

 Dentro del camina-corre en el glaciar, las grietas no se hicieron esperar y el esloveno Fuhrer sacaba de su ronco pecho un par de “is to dangerous”. Contra don Héctor, este embebido por años bajo férreo entrenamiento acético ni se inmutaba, primero porque no le entendía y segundo porque debajo de esa paciencia de santo y obediencia lasallista, seguro que por la madre del Fuhrer rezaba. En tercer término, la orgullosa leonesa Laura González iniciaba un desquiciado baile sobre el hielo, sólo ella se entendía entre tanto contorneo, era sencillo que debíamos ir para arriba, pero mientras un pie subía el otro se lo impedía, afortunadamente fui espectador silente del emocionante baile rapero que terminó con la puesta de los crampones. Yo cerraba el final de la cordada sin más mérito que traducir y animar a mis compañeros de cordada un trabajo en conjunto.

 

En seis horas de esfuerzo intenso escalamos por el maravilloso granito de María de las Nieves. Nos acostumbramos a trepar por la verticalidad de la roca y afrontar los 50 grados de inclinación de la antecima. Gozosos, los cuatro brindamos con agua helada por una buena escalada. El Fuhrer en plena cumbre preguntó en bajo tono la edad de don Héctor, le dijimos “setenta años”, peló los ojos y dijo “hevoks”. Y con la misma sorpresa de tan eslovena frase, las nevadas y lluvias han detenido en los últimos ocho días nuestra ascensión clave.

 

 El martes 8 inició la suerte y el sol asomó esplendoroso, habrá de mantenerse un par de días para descongelar al gigante de piedra y permitir una oportunidad de ascenso. Día con día seguimos entrenando para tener la oportunidad de colocar la bandera de Guanajuato en lo más alto.


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