La noche del 9 de Diciembre no pudo cubrir con su negro manto la inmensidad de la montaña más alta de México; el Pico de Orizaba. La luna casi llena hacia resplandecer el hielo del glaciar de Jamapa, un brillante espejo que desvanecía el manto de estrellas que cubría la cabeza de una unos sesenta escaladores que repartidos en distintos lugares de la montaña dormían con un sueño común: Lograr la cumbre al día siguiente, nadie imaginaba que para dos de ellos seria su último sueño.
El Pico de Orizaba a pesar de ser un volcán como el Popocatépetl e Iztaccíhuatl se diferencia plenamente no solo por su mayor altitud (5611 mts) sino por la sensación de soledad y aislamiento que se tiene cuando se asciende por sus veredas. Pero esa sensación no representa el verdadero peligro de sus laderas, en las cuales han muerto 4 personas en este mes de Diciembre.
No es de interés común explicar los detalles técnicos de los accidentes o las estadísticas de los mismos, pero cuando en un deporte se tiene la muerte tan cerca y desgraciadamente como en esta experiencia se convive con ella, los valores y las necesidades nuevamente toman su debida dimensión y esa reflexión la quiero compartir con ustedes.
Ahora que comienza el año nos llenamos de propósitos y expectativas, envueltos en una sociedad orientada al consumo y a la consecución de un placer rápido y sin esfuerzo es fácil perder el origen y el sentido de la vida misma.
En este relato posiblemente encontrara que el propósito para el año que entra es más fácil de encontrar y realizar de lo que usted cree.
Sábado 08 Diciembre, 23.00 hrs.
Apilados con el mismo orden que las sardinas llevan en una lata nos encontrábamos instalados en el domo gris de nuestra tienda, al fondo Víctor Jaime luchaba por calentar sus pies, el saco de dormir de pluma de ganso hecho para resistir menos 20 grados centígrados a veces parecía insuficiente en lograr ese objetivo, junto a él, Don Héctor García Zaragoza luchaba por conciliar un sueño reparador que repusiera el desgaste de subir con el exceso de peso que provoca llevar un campamento a mitad de la montaña (4,900 mts.), sin embargo la falta de oxígeno hacia de la noche una insomne pesadilla, en estricto orden seguía yo, colocando la cuerda, mochila y demás pertrechos en mi espalda para poder dormir un poco sentado, eso facilitaría la respiración y el paso de la sopa de pasta que habíamos comido 4 horas antes, junto a la puerta Mario Oñate dormía como los benditos, le atribuyo que pueda conciliar tan fácil el sueño a que sigue soltero y sin hijos.
Domingo 09, 5.30 a.m.
El durmevela se alargo hasta el amanecer que recibimos sin poder sacar las narices del saco de dormir, el plan era levantarse a las 6 a.m. calentar un poco de agua para café o té y salir al ataque final a las 7 a.m. Pero el frío congelo los planes y como suele suceder en la montaña sonaron las alarmas y nadie dijo nada, el famoso juego de si no se mueve el de a lado yo tampoco.
Ya con crampones puestos y en las primeras lengüetas de hielo, Víctor decididamente se paro y opto por regresar, no insistí mucho en que continuara, cuando uno no quiere jugar tenis y le insiste lo único que puede pasar es que juegues mal, pero aquí si uno no esta muy convencido la caída es inminente.
Afortunadamente nuestra tienda de campaña serviría como pequeña tribuna desde donde Víctor observaría nuestra ascensión.
Lentamente nos fuimos perdiendo en la inmensidad del hielo, tres horas y media para llegar al cráter del volcán, Don Héctor a sus 64 años realizo una buena ascensión y se quedo ahí, Mario y Yo tardamos otros 30 minutos en llegar a la parte más alta del cráter donde tomamos las fotos de rigor y en donde cuenta la leyenda se ve el mar (costa de Veracruz). En este lapso de tiempo nos debimos haber cruzado con Paulino y Ricardo, haciendo memoria, entre el labio inferior y el superior del volcán encontramos un grupo de montañistas que ruidosamente se fotografiaban y se abrazaban, estoy seguro que entre ellos estaban, un sol reluciente y sin viento nos cubría a todos. Claro esto no lo sabe el de protección civil de puebla que culpo al viento de "empujar" a los escaladores al vacío.
EL ACCIDENTE
Al bajar de la cumbre la perspectiva de la inclinación cambia, aunado al cansancio de los músculos que hacen un esfuerzo extra , hacen de la bajada una de las partes más peligrosas de la expedición.
Como había mucha gente bajando nos desviamos hacia la izquierda de la ruta para bajar más directo y sin que nos expusiéramos a que nos cayeran hielos. Ya en dirección a nuestra tienda, nos encontramos con la primera sorpresa, un escalador nos indico " cayeron dos", "cayeron por allá".
Víctor cuando llegamos dijo:
" Yo los vi caer, estaba adentro de la tienda descansando cuando escuche unos gritos, me asome y los vi caer de lo más alto, eran dos, patinaron toda esa lengüeta de nieve, pegaron contra esas rocas y los volaron a esas rocas de allá arriba".
Toda la explicación la hacia con el asombro de quien hubiera tenido una pesadilla.
Víctor repetía el suceso una y otra vez, ya habían subido dos personas a buscar en ese lugar, otras cuatro personas buscaban en las rocas aledañas donde generalmente van a dar los que se resbalan del glaciar, nada, nada.
Los tres agotados bebimos lo poco que nos quedaba de bebida energética y a descansar un momento. Al poco tiempo escuchamos la estridente voz de un connotado guía de montaña; Andrés Delgado, se comunicaba por un radio dando indicaciones, le grite que por ahí andaba.
Se veía invadido por esa angustia que dan las desgracias,
" Se cayeron dos, ya los localizaron mis asistentes, uno ya "palmo" y el otro esta herido pero consciente"
Iba al lugar del accidente,
"Quédate con un radio y te digo las condiciones del herido y me asistes"
En ese tiempo estuvimos en contacto con Israel, el guía asistente que los encontró, las indicaciones de primeros auxilios fueron ejecutadas rápidamente, para la caída de 300 metros que había experimentado aparentemente no estaba tan mal, su nombre era Paulino, edad 34 años, 85 Kg. o más, traumas múltiples a decir del guía pero estaba consciente y respondía a preguntas.
Víctor y Don Héctor poco podían hacer, involucrarse en un rescate es un riesgo mayor que ascender a la cumbre,mejor que Víctor regresara a León y Don Héctor diera parte a las personas de abajo.
Casi paso una hora y media antes de que Andrés pudiera llegar, estaban en un lugar poco accesible y muy peligroso, lo primero que escuche de Andrés fue.
"Necesitamos un helicóptero".
La comunicación con nosotros y con otro radio que tenia su esposa y asistente en la base de la montaña se intensifico.
Conmigo, aclaramos y recalcamos las medidas de primeros auxilios y los pocos medicamentos con los que contábamos.
Los accidentados estaban amarrados por una cuerda y el sobreviviente había caído de espaldas en una roca, el cuerpo del otro escalador pendía del otro extremo de la cuerda, así estuvo "jalado" de su cintura (por medio del arnés) como por hora y media hasta que lo encontraron.
Paulino preguntaba por su amigo, se le dijo que estaba bien, y lo estaban bajando. Al otro extremo de la cuerda Ricardo tenía partido el cráneo
Andrés insistía; " Necesitamos un Helicóptero, que paso con él..."
Campo Base: " Los de la Cruz Roja no pueden salir hoy, porque es domingo y no trabajan, los del Helicóptero particular, quieren 50 mil en efectivo para despegar y después otros 40, pero alguien tiene que poner el dinero en efectivo".
Andrés: "Espera, oye dice Paulino que te comuniques a este teléfono celular xxxxx, es del jefe del Sindicato de Chicles Adams, donde trabaja, que él puede pagar".
Campo base: "Van hablar a ese teléfono, pero el helicóptero quiere el dinero en efectivo."
Yuri : "Andrés a que altura está"
Andrés " A 5, 200 mts. Lo vamos a empezar a bajar, ya se metió el sol y el frío esta pegando duro, lo vamos a poner dentro de dos sacos de dormir hacemos una camilla con cuerdas y lo vamos a empezar a bajar".
Mario: "Cuanto tiempo van a tardar"
Andrés: " No sé... mucho solo somos cuatro, el terreno esta complicado".
Mario: " Yuri ,Yo y otro chaval de Jalapa que se detuvo ayudar vamos para allá.
Andrés: " Necesitamos un helicóptero, lo seguimos bajando".
La tarde y el frío empezamos a subir al lugar del accidente, yo sabía que el dichoso helicóptero era tan solo un sueño, nadie subía para ayudarnos, todos los que estabamos involucrados en el rescate estabamos desgastados, todos llegamos a la cumbre pero había que sacar fuerza de lo más profundo, sino éramos nosotros nadie haría nada.
Después de una extenuante hora y media, llegamos a un filo de roca con pendiente de 30 grados, se conoce como el filo del chichimeco, divide lo que es el glaciar de jamapa del glaciar este, poca gente cae en ese lugar, desgraciadamente estos dos muchachos de puebla cayeron casi desde el cráter y a la izquierda, un lugar que no es ruta para bajar, ese filo esta lleno de roca suelta, es una franja de 100 metros de ancho donde el caminar es un constante vaivén por la movilidad de las gigantescas rocas que lo formaban, al fondo un canal del hielo, en lo alto de este había sido el accidente, los cuatro aguerridos guías lo habían podido deslizar desde lo alto pero no habían podido cruzar esa podrida franja de roca, vimos unos brazos que se levantaban, era Andrés y sus asistentes que se encontraban al fondo del canal.
"Paulino, ya llega el Doctor, tranquilo".
Inmerso en dos sacos de dormir, lo mire por primera vez, el ojo derecho completamente cerrado, había una herida en cráneo que ya no sangraba, por lo menos el frío había servido para algo, a las preguntas respondía con respuestas vagas y quedas pero acertadas, me acerque a tomas los signos vitales, apenas intente encontrar el pulso en el cuello cuando me di cuanta que aunque consciente estaba en estado de shock, frío como un cubo a pesar de los sacos y su pulso débil, no me hacían estar tranquilo, pero como quería que estuviera de otra manera si yo mismo sentía un frío que congelaba
Un muerto, un herido en estado de Shock, siete escaladores agotados, todos a 5 mil metros de altura sumergidos en un canal de hielo, golpeados por un constante viento helado, la luna era al parecer nuestra única aliada, con su resplandor nos evitada estar sumergidos solo con la luz de las linternas.
Paulino se encontraba dentro de dos sacos de plumas de ganso proporcionados por Andres Delgado, protestaba y sacaba sus grandes manos queriendo quitarse las múltiples cuerdas que lo sujetaban. Entre él y la superficie helada dos pequeñas colchonetas de espuma acompañaban el viaje.
Había que sacarlo del hielo, cruzar esa maldita franja inclinada de roca podrida y movediza, había que intentarlo, Andrés, Mario, otro escalador y Yo, pasamos unos lazos a través de las cuerdas que lo enrollaban lo cargamos, el cuerpo de Paulino colgaba entre nosotros inerte y doblado como una víbora muerta entre las manos. Apenas salimos del hielo tropezábamos a cada paso, otro guía se encargaba de proteger a Paulino con una curda conectada directamente a su cintura, el cordón umbilical tiraba y se movía en una loca carrera para salvar la vida.
Poco avanzamos entre el pútrido roquerio, las cuerdas cedían ante el peso del herido y sus 80 o 90 kilos se abalanzaban contra nosotros mismos, sus quejidos eran constantes y nuestras impregnaciones desquisiantes, sincronizados, no avanzábamos nada.
Paulino nos manoteaba y se quería salir. Paramos, calentamos bebida energética, se la dimos, pedimos nuevamente ayuda a los de la base de la montaña, llegaron ambulancia al refugio, pero todos los que llegaban esperaban recibir los heridos en la puerta de la ambulancia nadie subía, no teníamos ninguna esperanza.
Todos llegamos a la misma conclusión: Sin una camilla rígida y con el agotamiento de nosotros no hay posibilidad de cargar al herido, solo nos vamos a despeñar junto con él.
No había otra opción, había que prepáralo para que pasara la noche mientras nosotros íbamos por una camilla y gente de refuerzo, empezamos a colocar piedras alrededor de él que lo cubrieran del viento, lo empaquetamos en los sacos de dormir, le dimos más bebida caliente y no nos cansamos de repetirle que tenía que aguantar que regresaríamos con una camilla y más gente, lo pertrechamos y bajamos como pudimos, Andrés y su equipo hasta la base de la montaña, nosotros a nuestra tienda al principio del glaciar a esperar gente de refresco con una camilla para ir nuevamente por él.
Mario y yo llegamos agotados, ya no teníamos comida, compartimos unos polvorones y media botella de bebida energética, quedaban 2 Carlos V, los guardaríamos para mañana, sin hablar nos metimos a los sacos y llorando en silencio me quede dormido.
"Dr. Yuri, Yuri ya llegamos....".
Dios gracias, oía la voz de mi buen amigo el Dr. Gerardo Reyes, experimentado escalador que es dueño de la hostería y transporte más prestigiado al volcán, vive casi al pie del volcán y ha participado en innumerables rescates.
EL viento golpeaba sin cesar la tienda.
"Gerardo quítense los fierros(piolet y crampones) y pasen".
Gerardo " Mira lo que me haces hacer Dr.Yuri, nos enteramos por tus amigos y subimos a las 23 hrs llegamos al refugio la 1 a.m. y aquí estamos, llegamos tres, Carolo, paco y yo, atrás muy atrás vienen tres de la cruz roja con la camilla, muy lento, la camilla les da muchos problemas, donde están los heridos".
Lo puse al corriente, no podíamos hacer nada hasta que llegara la camilla, calentamos un té que todos compartimos y apenas llegó la camilla salimos.
Otra vez para arriba, ahora si lo vamos a bajar, 6 personas "frescas" nosotros 2 para indicarles donde lo habíamos dejado y la famosa camilla para transportar al herido.
Mis piernas daban lo suficiente para segirse moviendo pero no con mucha rapidez, Mario se adelanto con Gerardo, en una serpenteante fila nos sumergimos en el podrido pedregal. A lo lejos vi a mis dos amigos parados junto al saco de dormir, apresure el paso, cuando me acerque vi a Paulino con medio cuerpo fuera del saco de dormir, su cabeza al oriente, los pies al sur y la voz de Gerardo " Se fue".
Llegaron todos, lágrimas, impregnaciones, una nube de muerte y frustración nos envolvió a todos.
Gerardo subió con otros tres para "bajar" al otro difunto, Mario y otros amortajarón y "encarrilaron" a Paulino en el canal de Hielo, Carolo, otro muchacho de la cruz Roja, bajamos para amortajar al otro muchacho una vez que este se bajo 300 metros por el canal de hielo. Mucho trabajo, ningún resultado, muchas preguntas, pocas respuestas.
De estar en la "cumbre de México", un tropezón, un jalón de cuerda y en menos de 45 segundos todo cambio, irreversiblemente ya nada en sus familias será igual.
HOY
Ahora que se avecina un nuevo ciclo de tiempo, un año nuevo que nosotros relacionamos con él darnos una nueva oportunidad, de querer ser lo que ahora no somos, los gordos quieren ser flacos, los flacos quieren ser fuertes, los fuertes quieren tener dinero, los que tienen dinero quieren que los quieran por algo más que su dinero y los que son queridos quieren ser queridos por otros.
Queremos tener lo de otros cuando AHORA Y AQUÍ tenemos TODO, porque al estar VIVOS tenemos la oportunidad de abrazar a las personas que queremos, de decírselo, mientras seguimos con la bendita llama de la vida, tenemos una oportunidad única: la de SONREIR y poder apreciar lo que tenemos.
Propónte lo que quieras, todo será valido si no pierdes la consciencia de que posees ya mismo el mayor tesoro, el estar vivo, eres rico, muy rico por ese simple hecho, hoy tienes todo disfrútalo, porque mañana mientras sueñas con tener para poder ser tu familia puede empobrecer con tú muerte. Hztese un favor a ti y a los que te rodean, sonríe que poco cuesta.