Los cincuenta grados de fuerte pendiente derriten a fuego lento los músculos de las piernas. Teniendo como herramienta principal los crampones el piolet y la voluntad nos encontramos todos unidos por una línea de vida llamada cuerda, la misma que se puede convertir en un lazo de muerte si alguno falla en parar la caída.
Son5 mil 500 metros de altura, en la parte alta del glaciar de Jamapa del Pico de Orizaba la tercera cumbre mas alta de Norteamérica a 100 metros lineales de llegar a la cumbre. Tan cerca y tan lejos .A esta altura el aspecto físico esta terminando y la actitud es el eje de las piernas, ahora solo se escala con el alma. Vaya manera de pasar el puente del 5 de febrero.
Para muchos una locura, pero son esa clase de locuras las que llegan a ser la mejor respuesta para un mundo enfermo de envidia y mediocridad Pero vayamos un poco más atrás en esta aventura.
El grupo de interesados en esta ascensión empezó en diez y poco a poco el ánimo y deseo se fue filtrando, llegando a evaluar hasta el estado emocional dejando a Laura y Miguel como los futuros guerreros de la montaña en espera de su bautizo de hielo.
Me puse en contacto con mi buen amigo y dueño se Servimont el Dr. Gerardo Reyes, el cual me adelanto las difíciles y espectaculares condiciones en que se encontraba la montaña. Nadie había hecho cumbre en más de una semana, no había pronóstico, podría ser un largo viaje de 6 horas para regresarnos tan solo con la pasada
.El segundo paso era platicar con todos los integrantes de la ascensión para revisar los objetivos, posibilidades. Al poner en claro las bases del juego será más fácil trabajar en equipo a pesar de conocernos poco. En la montaña como en la vida es indispensable tener las metas muy precisas.
En el DF recibimos los parabienes del gurú del remo Santiago Fuentes, valorando el empeño de estos alumnos que Martes y Jueves entrenar desde las cinco de la mañana hasta las siete.
Tres horas mas y ya nos encontrábamos en el todo terreno que salía de Tlalchichuca para llevarnos lo mas alto posible ya que el camino tenía una mezcla intransitable de hielo, nieve y lodo.
.
Llegamos al refugio de Piedra grande después de un par de horas de increíbles vistas y álgido esfuerzo, tan solo a tiempo suficiente para colocar la tienda de campaña y ser sorprendidos por una luna de fuego, que con su rojo encendido nos calentó el corazón a pesar de la temperatura bajo a cero.
Apilados en los sacos de pluma de ganso como sardinas Laura y Miguel recibieron la dolorosa bienvenida de la disminución de oxígeno que acompañado por el insufrible tormento de mis ronquidos dieron alegría a las 2 de la madrugada, momento en que empezamos a caminar abrazados por la luz de la luna que alumbraba nuestro camino.
He visto a Laura sufrir atroces dosis de ejercicio sin quejarse, hace muecas pero siempre dice que se siente bien. Al final de la primera gran subida se veía mal, le pregunte como se sentía en espera del conocido “bien”, pero no fue así por primera vez comento que no se sentía bien, eso lo único que traducía es que se estaba desmayando. Se sentó, platicamos que no teníamos obligación de forzarnos, se apretó el corazón y siguió adelante para no volver a quejarse jamás.
Las horas consumieron las calorías y conforme se acercaba la salida del áureo nos trajo un viento que bajo la temperatura hasta menos 15 grados. De ahí en adelante no volvimos a sentir los dedos de los pies hasta la tarde.
A mi me quedaba muy claro que mis compañeros estaban sufriendo como los grandes. ¿Como lo sabía?, porque lo sentía en carne propia. Tantos años metido en esto, uno aprende a saber cuando la montaña regala dolor masivo.
Las pendientes empezaron a pedir su dosis de adrenalina y la mente comienza con juegos malévolos, desesperados. La montaña defiende su nívea cumbre con los recursos mas intrincados. Pero ya era demasiado tarde los tres encadenados en una misma voluntad logramos trabajar por el mismo ideal y nos vimos pasando un esplendido mediodía en el pedazo mas alto de nuestro México querido.
Lagrimas visibles, gozo oculto, en los ojos de los que conquistan las montañas se ve el mundo como debería ser, alegre y sincero. Estoy tan orgulloso por la valentía, aplomo y condición de mis compañeros de equipo. Es su primera visita a una montaña y logran la cumbre en una ruta peligrosa y condiciones realmente difíciles.
Bajamos de un hilo hasta fundir el frío atardecer con un fuerte abrazo de satisfacción en la base de la montaña.
Aquí es donde la frase de Alberto Camus tiene su mejor expresión;
“No camines enfrente de mi, puede que no pueda seguirte. No camines atrás de mí, puede que no sea un buen líder. Solo camina junto a mi y se mi amigo”.
Finalmente amigo lector te invito a caminar, a mover tus sueños e ilusiones y encuentres tu propio camino.